Sueños..(II)

La mañana transcurrió sin percances, no se había metido en ningún lio ni nada por el estilo. Era la hora de descanso, la hora del almuerzo. No tenía hambre, raro en ella, que solía comer más de lo necesario. Así que se dirigió a la gran extensión de césped y arboles del campus. Tuvo suerte. Encontró un árbol casi aislado de los demás y no había nadie. Se apresuró disimuladamente hacia él. Y sentándose en el suelo, suspiró echándose sobre el árbol. Seguía pensando en aquel sueño. Todo había sido muy extraño. Sacudió la cabeza para dejar de darle vueltas al asunto. Soltó la mochila a su lado y se soltó el pelo para estar más cómoda. Respiró hondo. Allí se podía descansar. Pero había una sombra oculta en las ramas del árbol. La observaba con detenimiento, analizando cada uno de sus gestos. Ella mantenía los ojos cerrados, respirando tranquilamente. La sombra se acercó un poco más, pero resbaló y calló al suelo. Esta sombra cayó boca arriba. Se incorporó rápidamente. Era un joven de cabello largo y negro, como el del sueño, pero tenia los ojos grises, no negros. El joven la miró y sonrió en señal de disculpa.

-Ehemnn…esto…lo siento- dijo entrecortadamente- ¿Te he dado?

Ella negó con la cabeza mientras lo observaba. Se podría decir que estaba en forma.

-Lo siento, es que estaba medio dormido sobre el árbol y me caí-dijo soltando una risita tímida. Le extendió una mano- Me llamo Derek.

-Dania, encantada- dijo con una sonrisa -No pasa nada, no tienes porque disculparte.

-Nueva en la zona, por lo que veo. No es que sea un repetidor ni nada por el estilo, es que soy de la zona. Y como te he visto un poco sola, he pensado, que o eras nueva o demasiado tímida.

- Si, soy nueva. Soy de un barrio un poco lejano, “Las Delicias”.

-Ah, si, lo conozco. Es muy tranquilo.

-Si, a veces, demasiado, pero a mi me encanta.

Callaron un momento, sin saber que decir, Derek se incorporó y sonrió mirando hacia la universidad.

-Lo siento de nuevo, espero no estar molestándote.

-Nada, no me molestas.

Ninguno de los dos añadió nada más. Ambos miraban al cielo despejado, y después se miraron frente a frente.

-Creo que deberíamos ir entrando, ya es casi la hora.- dijo Derek levantándose-¿Vienes?

- Si, claro. Ahora mismo voy. Vete adelantando tú. Después nos vemos.

-Pero tú, ¿a qué universidad vas?-preguntó Derek volviéndose.

-A la de Arquitectura, ¿y tú?- le miró.

-A la de Biologia-rio entre dientes-Mejor nos vemos a la salida, ¿vale? Bajo este mismo árbol.

-Vale. A la salida, que es dentro de dos horas, ¿no?- él asintió y ella sonrió-De acuerdo.

-Pues hasta luego.

-Hasta dentro de dos horas.

Se despidieron y cada uno marchó hacia su universidad. Comenzaron de nuevo las clases. La primera fue Perspectiva, y la segunda Diseño, pero esta clase fue suspendida, ya que el profesor se encontraba indispuesto y no había ido. Así que Dania salió antes, y como había quedado con Derek bajo aquel árbol, se fue allí.

Todo estaba vacío, no había nadie. Pensó en subirse en el árbol, y así lo hizo. Era bastante cómodo y se estaba bien.

Esperó pacientemente a que terminases las clases. Nada más tocar el timbre, los alumnos comenzaron a salir. Derek se dirigió hacia el árbol. Cuando llegó se sentó a esperar. Pasaron varios minutos antes de que Dania hablara.

-¿Si me cayera, me cogerías?-dijo asomando la cabeza por una de las ramas.

Derek miró hacia arriba y sonrió.

-Pues claro que te cogería- se levantó.- Así que estabas ahí.

Dania se colgó la mochila y bajo del árbol.

-Me alegro de que me fueras a coger.

-¿Te vienes a tomar algo conmigo?-dijo Derek.

-No creo, es que tengo que coger el autobús para volver a casa. Además son las cinco y no es hora de tomar nada ya.

-Te acompaño entonces.

-¿Acaso tienes dinero para el autobús?-dijo ella suspicazmente.

-Tengo algo mejor, -sonrió y saco unas llaves de su bolsillo- tengo transporte. Vamos que te llevo.

-Bueno, si así llego antes y me ahorro el dinero mejor.-dijo agradecida.- Me gustaría descansar antes de ir a trabajar.

-¿Trabajas?

-Si, ¿como pagaría la luz, la comida y la casa?

-¿Vives sola?

-Por ahora si, hasta que encuentre compañero o compañera de piso.

-Genial, ¿y tendrías sitio para mi?

Dania le miró incrédula.

-No te precipites.

-No lo hago. Verás, te explico, vivo con mis padres, me tienen muy mimado y quiero salir ya de los brazos de mis padres.

-Nos acabamos de conocer.

-¿Y esperas conocer a fondo a la persona con la que compartirás piso?-comenzó a caminar y Dania lo siguió.-Si lo compartes conmigo, pues podrás venir a la universidad en coche, pagarías menos alquiler o de luz y demás, y no estarías sola.

-Cierto, pero te todas formas me lo pensaré.-dijo ella pensativa caminando al lado de él.- Pero eso lo hablaremos más adelante, ¿no ibas a acompañarme?-miró su reloj- Te lo agradecería mucho.

-¿Te pensarás bien lo del piso?

-Si, Derek, si.

-Entonces vamos.

Atravesaron el campus hasta la calle principal, después caminaron hacia la derecha y sin parar durante cinco minutos. Derek paró en seco delante de una casa enorme de un color ocre. Fuera del garaje se encontraba una moto enorme, una típica moto de carrera.

Derek entró.

-¿En moto?-dijo Dania en señal de sorpresa.

-Si, ¿pasa algo?-dijo con tono de burla en la puerta de su casa.- Espera un momento, voy a por los cascos.

Dania se acercó a la moto. Al segundo Derek le ofrecía un casco rojo.

-Ponte el casco.

Ambos se lo pusieron. Derek montó en la moto.

-Ánimo, no conduzco tan mal como parece.-dijo riéndose.

Ella se subió detrás de él. Sin saber muy bien donde colocar las manos ni los pies.

-Verás, -dijo Derek viendo la cara de frustración de ella.-coloca los pies aquí- señaló los salientes de la moto.-, y las manos aquí o en mi cintura.

-De acuerdo, vamos.

Ella se había agarrado donde debía, pero cuando Derek arrancó, y aceleró, como acto reflejo, se agarró a su cintura. Se pegó con fuerza a la espalda de él. Derek rió a carcajadas bajo el casco, mientras el mundo iba volando a su alrededor.

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